Monday, September 19, 2005

el delivery del colmado

Este fue un mail que me llego, no se quien lo escribió…

Al que se inventó el delivery de los colmados deberían darle un premio Nóbel de literatura o de la paz, hacerle una estatua en el parque Colón, poner de fiesta nacional el día de su nacimiento y celebrar con él y los Rosarios cerrando la Lincoln a las 6 de la tarde haciendo un tapón grandísimo dando Brugal (como con Marcos Díaz: ¿Él no es Aquaman? ¿Por qué no lo recibieron en el Acuario?).

Ustedes saben lo que es estar en su casa, ya con ropa cómoda de esas que siempre están rotas y no desear salir a nada cuando uno se da cuenta que no tiene agua para beber, que no hay pan para los muchachos mañana, que se acabó el papel higiénico, que uno quiere un juguito, que no hay marlboros. Imagínense, tener que vestirse, montarse en el carro y arrancar para cualquier lado a ver si lo asaltan o se le pega una bala perdida o ambos.

Eso es en los países desarrollados, porque aquí, un intelecto digno de un Arquímedes de Baní se sentó a pensar en lo cómodos que somos los dominicanos, en que había un por ciento grande de la demanda de artículos diarios que se estaba perdiendo. "¿Cómo hago que la gente venga a comprá aunque no quieran salí?", pensó nuestro héroe. Se pasó días sin dormir, lo llamaban y no contestaba, le pedían salami y pasaba pica pica, abrumado con el dilema de los que después de que trancan la puerta y se sientan a ver televisión no salen aunque alguien voceé: AHÍ VIENE UN TSUNAMI...

La mujer del colmadero habrá pensado que el motivo era otra mujer, hasta que él le contó el problema. "Pero, porque en lugar de lo cliente vení al colmado, el colmado no va a ello", le dijo la mujer. "LA CRETA", dijo el colmadero en lugar de Eureka. "Vamo hacé un delivery como lo de la pizza" Y así el entorno y vida de nuestros barrios fueron transformados y apareció en nuestras calles el muchacho del delivery; y sin nunca antes haber venido a la capital encontró direcciones de calles con dos nombres, aparta estudio parte atrás donde vive un tipo que se la pasa oyendo música, fumando, hablando solo y riéndose, calles sin nombres, y claro, a la velocidad del rayo.

Ahora los dominicanos somos los únicos con una simple llamada resuelven los olvidos causados por el tapón y los apagones y la violencia y los skimice y el robo del gobierno y el alto costo de los plátanos. Usted llega, se pone cómodo, enciende su televisión y llama al colmado para pedir algo tan necesario como una vodka Stolishnaya con un doble litro de tónica, y ya que estamos en eso mándate también una marlboro roja, y un snicker, ¿tú tiene cortaúñas?, mándate uno, y unas barajas, y un palé del 42 con el 24, y tres 3P, sí, yo sé que Nuria dice que hacen daño pero la viagra es muy cara, ah, y un cd en blanco, eso e en la Luis F. Thomen, ajá, ese mimo, oye, y dile al muchacho del delivery que si la puerta del edificio ta’cerrá que le dé duro a la verja ha’ta que el guachimán apareca o se despierte...

Normalmente el panita del delivery siempre es un carajito que llega al colmado de un monte lejísimo con un bigotito de alambre dulce que parece un sucio. Nunca es conocido por su nombre real, normalmente es llamado chulo, caché, papá, el pelú (aunque tenga lo moño como un brillo de alambre) todo el mundo se lo tripea y lo relajan de que los otros Tigueres del colmado que tienen mas tiempo que el atendiendo el colmado y ya tienen confianza con to el vivo son sus maridos y el sumiso satisface todos sus deseos sexuales, jajajajaja…

El panita del delivery siempre llega flaco al colmado y en dos meses saca un cuerpecito claro, de tener que remacharse 3 botellones de agua al hombro a una 4ta planta como 75 veces al día, pero siempre se enamora de una de las trabajadoras de una casa grande y ahí viene el secreto de su cuerpo… la muchachota agarra y lo lama a las 11:30 de la mañana para que valla a comer. El tipo es un príncipe desde ese punto de vista, pues a las 12 ya esta comido antes que los dueños de la casa y la trabajadora le da Pechuga bien sarrrsiá con arroz y habichuelita guisá y para requintar ese manjar, el primer set de fritos verdes se lo tira el.

Son tipos con un sentido de la moda bien marcados… si esta de moda el pajón, se deja un afro que no deja que se ponga el casco, si están de moda las chancletas de piel agarra unas y hasta que no las ve desflecadas no las suelta. Cuida su piel, pues hay algunos que se ponen un suéter para guardar sus brazos del sol… AQUÍ! Eso si, que el olor a chinchilin que cogen no se lo quita ni tres manos de jabón de cuaba.