PASAJERO
Hay que afrontarlo, ha sido un momento.
Un lujo. Un atardecer en la piedra mirando al oeste.
Mi pelo que se enreda como raíces de espanto
Mojado de lágrimas.
Sentado detrás de su corazón.
Palpitando con ira por la suciedad que no se lava,
Y tranquilo espero el entierro de la herida.
El entierro de su llaga roja, lastimada… viva.
Ella es tan desnuda y singular.
Es la suma de mi, mi sueño y todo lo que temo.
Ahí está, alta, excelsa como un monumento,
Y con un paso después del último
Subiré a ella y controlare el miedo.
De saber que con un dedo volveré a vivir
El mismo intenso miedo.
De perderlo todo en silencio.
Soy solo una acuarela.

<< Home