Monday, February 13, 2006

solo su almohada, su monga… se enteraba.

Un hombre pequeño, con mirada fija, vana… cansada miraba el techo. Acompañado solo de la madrugada que transitaba por su habitación a velocidad imperceptible. Debajo de la sábana la temperatura es cálida pero el frío interno que produce lo que percibe es punzante, agudo, intenso.

Profundo.

El reloj, cansado marchaba penosamente, manchando el largo aturdimiento que siente en este momento.

Hace tanto… que ya no recuerda que es un sueño. Solo mira quebrados bocetos de fantasías que una vez construyó mientras dormía desplegados en su techo. Los conoce bien, pues vivió durmiendo cada detalle, cada aroma, cada color, cada monstruo, cada noche.

El techo, lo mira cada vez que cae el sol, sin saberlo alberga sus cosas mas privadas, sus mas alocadas fantasías… esas que normalmente dejaban un agradable sabor a victoria al despertar antes de volver al pan nuestro de cada día.

Si llovía dentro de el solo su almohada, su monga… se enteraba.